Dulce ajeno de los pensamientos oníricos.

Cerrar los ojos y entornar quimeras efímeras e incendiarias, es quizá un recurrente método de cualquier espécimen humano. Sobre todo cuando recreas especulativo vicisitudes eróticas con seres litigantes y ávidos de ti, pero que no pertenecen a tu entorno efectivo. Despertar y sentir la sensación de culpa y de alivio. La omisión de tu condición conyugal restringe el toque draconiano y desinhibe la libido. En caso contrario, te introduce a romper el esquema y atentar contra las leyes divinas y tus juramentos. A veces recrear situaciones inconscientes de tipo carnal durante el sueño, no necesariamente es símbolo del deseo infiel, si no la lógica condición de la instintiva perseverancia de la especie. ¿O acaso no le llaman fantasía?



P.D. ZZzzzz…mmmm! HLMDP.

1 comentario:

Falso Profeta dijo...

Pinche Sade sí sabía cómo divertirse.