Un cuento de stress laboral y jardineros malos.

En estos días calurosos del comienzo de primavera, el stress laboral acecha entre el sonido de las teclas, la carcajada de los compañeros, los inoportunos modales del jefe e inclusive en la gota de sudor constante que baja por tu sien y te obliga a limpiarla para eliminar ese cosquilleo molesto que produce cuando desciende poco a poco hasta alcanzar una velocidad considerable justo al llegar a la mejilla. En mi caso el zumbido de una mosca retumbaba en mi cabeza, golpeaba contra el cristal de la ventana que está a mi costado y volvía a iniciar frenéticamente su zumbido hasta interrumpirse con un sonido seco al volver a golpear el cristal. -¡Maldito calor! ¡Maldita sea! ¡Maldita mosca y maldito todo!- Recorrí la persiana que se encontraba semiabierta para encontrarme cara a cara con el insecto causante de mi malestar. Ahí estaba, terca, aferrándose a salir por el cristal, retrocedía para tomar impulso y volvía a estamparse contra la barrera, así una y otra vez, provocando ese zumbido molesto y el seco golpe monótono. Inconsciente de que en su incesante lucha por escapar me había provocado un malestar y se había ganado un enemigo. Traté de alejarla de la ventana dando manotazos que solo provocaban que retrocediera más lejos y volviera a impactarse. La frustración que era, a la vez  compartida y provocada por la misma causa irónicamente nos afectaba de distinta manera. Para mí era un fastidio escuchar el sonido de sus alas enardecidas queriendo escapar del cristal, el mismo cristal le fastidiaba a la mosca continuar el vuelo.




Varias veces fatigada caía en el perfil de aluminio sobre el que corre la ventanilla y aprovechaba para recorrerla para que aplastara a la mosca esta desaparecía bajo el paso de la ventanilla, el silencio que provocaba me daba tiempo para retomar mi carrera y aporreaba la teclas continuando mi trabajo. De repente la mosca volvía a emprender su aferrado ritmo y me arrebata mi concentración, aun tratando de ignorarla, volvía con mayor ímpetu después de descansar bajo la ventanilla donde la vi desaparecer, Esa lucha constante empezaba de nuevo, manoteaba para correrla y ella volvía a la carga, zumbaba y golpeaba, descansaba y volvía a tratar de atropellarla con la ventanilla…Paz y silencio interrumpido por las teclas con golpe de dedo en estado de concentración… Zumbidos, manoteos, hasta que decidí deshacerme de mi enemigo. Aceche sus movimientos y acorralada entre el vidrio y mi mano su cuerpo cedió, quedando su tumba en el vidrio del que había tratado de escapar. La violencia acabó con su molesto zumbido, supongo que en condiciones inversas de tamaño, algún escupitajo de acido hubiera acabado con los molestos golpes al teclado. Lo bueno que no era un mosquito rebotando en mis “gumaros”, de otra forma un manotazo no sería la mejor solución.

Y en chinga seguí en este lugar donde poco a poco muero, tecleando datos que parece que a nadie le importan, generando información para la “toma de decisiones” volteando de vez en cuando a la ventana para encontrarme con el cadáver embarrado de la mosca. Han de saber que deje el cuerpo mutilado embarrado en la ventana para que otras mosca  lo vieran y no se atrevieran a cruzar ese umbral, como cuando empalaban a los capturados en guerra y los dejaba ahí, tostándose al sol, nomas para que los demás culeros vieran quien es el chingón, un tipo de bulling medieval, acuérdense que en el Medievo las personas eran más crueles y despiadadas, no se andaban con mamadas y si alguien te caía gordo mas allá de darle una bola de putazos, le encajabas una espada del tamaño de un riel de tren, en caso contrario;  si eras mas puto para enfrentarte a tu adversario o si no tenias los “talayotes” para levantar una espada y darle vueltas chingonamente, esquivando a la otra espada y contraatacando con destreza encabronada, simplemente le decías a la Santa Inquisición que se dedicaba a las artes oscuras y a la brujería, no sin antes dibujar un pentagrama con sangre de chivo en su bodeguita de granos (supongo que todos tenían una bodeguita donde guardaban el trigo o alguna mamada así) y echabas azufre para que pensaran que el diablo había estado ahí (aunque el diablo, ni en cuenta) y en chinga iban por el vecino que te caía gordo y lo mandaban a juicio donde siempre era culpable y ellos se encargaban de hacerlo sufrir como en la actualidad te hacen sufrir para sacar tu credencial para votar o para inscribir a tus hijos en la escuela que quieres.

Si, ya sé que me desvié del tema y la verdad ¡Se chingan! Me pareció lo correcto darles un epítome cultural… Bueno estaba volteando a la ventana cuando vi al ave que siempre se para en una ramita que, curiosamente se curva y queda perfecta para que llegue a posarse el ave, se ve muy peculiar y bonito. Si, ya sé que van a pensar que soy un marica que llora viendo los atardeceres por su ventana, pero la verdad es que no estoy acostumbrado a ver ese tipo de escenas y si, se ve bonito. Me vale verch lo que piensen, me deja como un bienestar verlo y todos los días a eso de las 11:00 AM, se paraba en esa rama. No sé qué ave es, no soy ornitólogo pero parece una cruza de cardenal con algún ave oriunda. Ya tenía como un mes que el ave venia a esa rama y me pasaba unos minutos viéndolo, hasta ese día. De repente se oyó un zumbido (no, no era la mosca convertida en zombie, me aseguré de apachurrar su cabeza) y a chingar su madre el paisaje, el ave cayó revolcando las alas y estirando la patita. El jardinero le lanzó una piedra con una resortera. Obvio el ave no resistió el chingadazo y murió al tiempo que el jardinero la levantaba y salía con su mamada:

- ¡Chin! Si se murió –   

-¡Pinche pendejo! Ya quisiera que te aventaran una roca del tamaño de una sandia a medio pecho a una velocidad considerable para ver si salías vivo, Fuckinjardinero. ¡Ah! que un Pollito gigante con una resortera también gigante te recogiera y exclamara:
-¡Piooo, pio piooo piiiioooo! (o sea: ¡Chin! Si se murió).


Me pregunte: ¿Para qué quería un ave este wey? Pinche necedad de tener animales en una jaula, queriendo atrapar la belleza que no tenemos y queremos capturar, lejos de obtener algo nomas le dio en su madre a algo que si embellecía sin forzar. Pinche gente vale madre. Vale madre esta entrada porque no llegue a nada pero también me vale, tenía ganas de escribir algo.


P.D. Para los “albureritos” que empiecen con sus jaladas no puse la palabra “pájaro” porque empiezan a llevarse. HLMDP

3 comentarios:

Alexander Strauffon dijo...

Ja, la referencia a Kikiri-Poo.

Alexander Strauffon dijo...

¿Pues qué fue, con esta repentina ausencia?

Alexander Strauffon dijo...

De plano llegaste al punto de hasta la madre, que ya no volviste a escribir.